El junco

Mis puntos de vista

02 noviembre 2005

El estatut y los molinos de viento


Nada puede ser más reconfortante para una democracia que la avenencia de todos los que participan de ella a debatir los asuntos de interés general para la ciudadanía.
Si es cierto que al comienzo del curso político el debate sobre la reforma de los estatutos no interesaba prácticamente a nadie, el calado de la reforma que se pretende en Cataluña ha despertado el interés de los ciudadanos y de todos los agentes políticos y sociales del país. Por eso el debate no puede rechazarse como plantea el Partido Popular pidiendo la devolución de la propuesta al Parlamento catalán, lo que equivaldría a hurtarlo de una discusión en el Congreso, del interés general de todos.
Mi punto de vista es que tampoco puede tramitarse como una reforma de la carta magna como dice Rajoy, tratando de obviar la agenda política de la mayoría: la reforma constitucional se está planteando desde el principio de la legislatura en unos términos más amplios incluyendo en el paquete la modificación del Senado para convertirlo en una cámara de representación territorial efectiva o la corrección del régimen sucesorio de la Corona para permitir que una mujer pueda reinar, asuntos que requieren, como las reformas estatutarias, un debate inteligente, sereno y la consecución de un amplio consenso.
El Partido Popular propone por último un pacto con el PSOE para aprobar el estatut, algo que se antoja imposible dada la visión política de los dirigentes populares, que ven gigantes donde sólo hay molinos de viento.
Así pues, esperamos que haya debate en el Congreso, que éste sea de gran nivel político como merece la ocasión y que el resultado contribuya a cerrar la cuestión autonómica, pendiente de resolución desde que los españoles recuperamos la democracia hace veinte años.

4 Comments:

At 1:08 p. m., Anonymous Anónimo said...

Ningún demócrata negaría a ningun ente o identidad la posibilidad de que se diera a sí mismo un régimen jurídico y político que le reportara la seguridad necesaria para desarrollarse libremente, siempre dentro de las reglas que propugna la Constitución Española, que no son otras que la igualdad y solidaridad entre todos los españoles. En este sentido, cabe esperar del debate sobre el Estatut un resultado consensuado que no suponga el régimen de privilegio (justicia, financiación...)que parecen buscar los políticos nacionalistas. Éstos, precisamente, han generado un clima de desconfianza y desasosiego que ha sido o ha intentado ser convenientemente explotado por el PP. Y ahí es donde han ganado los nacionalistas. Provocando en un sector de la población una crispación en la que ellos se mueven como pez en el agua. Perversidad política.
En cuanto a la Constitución, no parece necesario modificarla sólo para un Estatuto de Autonomía que se aprueba por ley orgánica. Es uno de los mecanismos de desarrollo de nuestro texto sustantivo; así de sencilla es su redacción.
En otro orden de cosas, hay que discrepar de la excesiva presencia del Estatut en las agendas informativas. Ya nos gustaría que alguien nos hablara de los Presupuestos para el 2006.
Juanjo Bla-

 
At 6:31 p. m., Blogger Santiago Pérez Malvido said...

Creo que quienes están sembrando los vientos de la desconfianza son precisamnete los populares ninguneando el papel que ahora le corresponde desempeñar al Congreso y que muchos ciudadanos desconocen por motivos que no vienen ahora al caso. Eso se llama demagogia. Echar la culpa a los nacionalistas de la crispación pese a la correción con la que se han manifestado hasta ahora es ignorar la dinámica preelectoral que subyace en Cataluña tras el debate del estatuto.
Respecto a si es excesivo el espacio que este asunto ocupa en la agenda, mi punto de vista es que no lo es porque del encaje de Cataluña y el País Vasco en el estado autonómico depende la calidad de nuestra democracia en los próximos años.

 
At 9:59 a. m., Anonymous Anónimo said...

Sí se puede admitir que las reacciones de los ciudadanos a las reivindicaciones nacionalistas de Cataluña se inscriben en el ámbito de la mera sensación personal. Pero no es menos cierto que algunos temas de los que hablan aquéllos como financiación, administración de justicia, relaciones internacionales, no serían totalmente admisibles, no porque no nos gusten sino porque chocan con la pura legalidad Constitucional y con los deseos de cohesión y solidaridad entre las comunidades de España.
Juanjo Bla.

 
At 9:27 a. m., Blogger Santiago Pérez Malvido said...

Pues para eso está el trámite en el Congreso, para corregir aquello que pueda ser inconstitucional.
De tods modos, en ocasiones anteriores han sido aprobadas leyes que después ha tumbado el TC por no atenerse a la Constitución. Y por ello no se han azuzado los temores de los ciudadanos como lo están haciendo ahora algunos, incluso comparando a las instituciones con ETA como ha hecho Javier Arenas éste viernes en Cataluña. Vaya nivel.

 

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